parte 3 capítulo 2

En ese momento no podía pensar en nada más que en el olor a rosas que desprendía su cabello. Automáticamente respondía a su pregunta con una broma, pues la tensión se podía cortar con el objeto menos filoso en el universo. 
Dije:” Creo que el pan tostado está listo voy por él.” A pesar del hecho de no querer apartarme de ella ni un sólo momento, algo me decía dentro de mí que esta conversación necesitaba un breve respiro o de lo contrarío se podría salir del caudal con negativos resultados. Me tome mi tiempo para ir por el pan tostado, me dirigía a la cocina con la velocidad acostumbrada, al momento de estar frente a la puerta a punto de abrirla un impulso atravesó todo mi cuerpo y me hizo entrar a la cocina de manera súbita. Sentí que me faltaba el aire, el pulso dentro de mi pecho palpitaba abruptamente, daba en cuenta que ese ruido que sonaba como el recorrer de las manecillas del reloj no se trataba del ya mencionado sino desde lo más profundo de mi ser. Antes de caer a lo frio del suelo logre tomar el borde de la mesa. Ahí permanecí por escasos treinta segundos que parecieron treinta minutos. 
El pan tostado permanecía caliente a pesar del tiempo transcurrido, sin pensar lo tome y me dirigí a la sala. Al llegar note que sus mejillas enrojecidas y su resplandeciente sonrisa ahora era un blanco y pálido semblante y la sonrisa era ahora un gesto de profunda preocupación. Sometido a un rápido juicio me dí cuenta que no sería buena idea preguntar de repente el porque de ese repentino cambio de estado de ánimo. Sólo le ofrecí el pan tostado. Ella lo tomó, pero no lo miraba. Su mirada iba perdida a algo, algo que no estaba presente en la habitación, algo de apariencia colosal pues minuciosamente escaneaba dicha situación. Yo dentro de mi mente deambulaba también, devanándome los sesos hasta encontrar una posible explicación. La televisión continuaba prendida. El programa, simplemente un reportaje de las pinturas del Museo del Prado. El cuadro del que hablaba el presentador era el del jardín de las delicias de Goya.(Nunca me ha gustado ese cuadro, pienso en porque un pintor tan importante como lo fue su autor haya invertido tanto tiempo y esfuerzo físico y mental en una obra tan abrumante. 
Pensé: “ Esta es la hora de las caricaturas, desde hace décadas que no me siento en el sillón a ver por lo menos media hora de caricaturas...Tal vez la relajen un poco si cambio el canal y pongo algo más ameno. No me tomó mucho tiempo curiosamente el canal que pasaba los dibujos animados estaba justo un canal después del canal cultural que estábamos viendo, donde pasaron el reportaje de los locutores. Al cambiar de canal, me tope con un conejo muy querido para mí, era Bugs Bonny. El capitulo en cuestión era uno de esos segmentos entre Bugs Bonny y el pato Lucas. Ese segmento en el que dicen temporada de patos y de conejos. Tarde poco en comprobar que mi idea de cambiar de canal relajaría la cuestión pues la ahora muda Shalom soltó el esbozo de una pequeña sonrisa.
 Pero su preocupación pronto hizo mella. Pensé: “ Tal vez sea mejor dejarla en silencio con sus pensamientos por un poco más de tiempo. No tenía nada de hambre pero la inercia de la situación me hizo probar el pan tostado. Como olvidar el sabor de aquel pan tostado. Pensar que aquello había sido mi almuerzo por tantos años. Ahora, su sabor había cambiado completamente. Ya no sabía tan seco y áspero, incluso me parecía dulce sin necesidad de untar en él mermelada de fresa. La merienda era acompañada por una buena dosis de humor, como en mi infancia. Sin duda su presencia era una cálida compañía. Aunque en estos momentos el único sonido era el del exterior y el del televisor. No sentía el silencio que sentí por tantos años y que trate de diluir en el monologo de presentador tras presentador del canal cultural. Ahora el segmento animado era sobre Elmer tratando de cazar a Bugs. Era uno de mis capítulos favoritos, me lo sabía de memoria.  
De pronto ocurrió algo que  no recordaba que pasaba. Porky apareció atrás de Elmer con un gesto de malicia impropio de dicho personaje, miró a la audiencia y les hizo una seña de silencio a la par que tomó de sus bolsillos una caja adornada como regalo, la dejó en el suelo y se escondió entre los arboles. Antes de desaparecer de la escena volvió a dirigirse a la audiencia con el  mismo ademán de silencio. Bugs Bonny correteaba por la pantalla haciendo sus bromas habituales al pobre Elmer. De pronto los dos personajes se detuvieron viendo la caja y viéndose el uno a otro. Elmer aparto a Bugs Bonny y tomo la caja. En ese momento la televisión se apago. Pasaron dos segundos para que volviera a prenderse captando estática.
 Me quede plasmado. Pobre Shalom, fue mi culpa no debí sintonizar dicho canal. Sólo empeore su ya de por sí agitada actitud. Ella también quedó plasmada, agitada, de semblante aún más pálido que antes e hiperventilada. De sus labios se escuchó un suspiro: “Abrázame fuerte Cliff, no me dejes sola.” En ese momento yo también necesitaba sentir su calidez humana, la abracé sin dudarlo ni un segundo. Dentro de mi mente me repetía el trauma se repite, el trauma se repite. Ella cubría su rostro en mis brazos, a la par que la televisión seguía en estática, con un sonido cada vez más estridente. Me abalance sobre el control y oprimí agitadamente los botones, el de apagar, el de cambiar de canal, el de bajar de sonido, ninguno funcionaba. 
No podía levantarme y desconectarla no quería dejarla. Giró su cabeza un poco y vi como sus labios se movían sin emitir un sonido pero en ellos leía: “ El trauma se repite.” Asumí que podía ser que al igual que yo, ella había visto el mismo programa extraño de Bugs Bonny en el que él decía: “ y recuerden amiguitos...(ni siquiera quería recordar que dijo aquella tormentosa vez). La desesperación me obligo a tomar mi zapato y estrellarlo en la pantalla del televisor. Con las pocas fuerzas que tenía lo hice. 
Sin embargo mi puntería fue pésima, lejos de darle a la pantalla de la televisión el zapato fue hacía la pared. Reboto con la pared y por suerte choco con el tomacorriente y el enchufe dando como resultado catastrófica consecuencias, al chocar el zapato con lo antes ya mencionado el viejo y carcomido cable se rompió, las chispas no se hicieron esperar. La escena era sin duda digna de un capítulo de la dimensión desconocida, para colmo de males aún rota la televisión permaneció el inquietante zumbido de la estática. En la pared  se podía apreciar como las chispas habían dañado la pintura, dejando el menoscabo de manchas negras que a nuestra caudalosa mente le parecían imágenes diabólicas, aquellas que uno ve cuando tiene pesadillas despierto y no puede mover su cuerpo. Ni siquiera sus parpados, mucho menos su cabeza para ver hacía otra parte.
Shalom todavía abrazándome aferrada a mí seguía inmóvil y a la vez como un movimiento errático propio del más profundo escalofrió. Yo trataba de reconfortarla acariciando su rostro y sus manos. 
Quizás desde que vine de la cocina hasta este momento habían pasado menos de diez minutos pero en nuestra mente parecía un a interminable hora que no veía su fin y mucho menos la salida. Parecía como si los astros comenzaran a castigarnos por algo que hubiéramos hecho o peor aún por algo que no hubiéramos hecho. 
Afuera las nubes se avecinaban oscureciendo la escena, enfriando aún más el lugar y...recordándonos un fuerte sentimiento... un sentir de muerte cercana. El aire, cada vez más violento, es increíble la velocidad con la que todo cambio en esta pequeña parte alejada de la ciudad. No había visto el clima así de errático en todos mis años viviendo aquí.
Me preguntaba si todavía estaba afuera el chofer de Shalom. Pronto me día cuenta que no era así pues oí el tintinear de sus llaves mientras la abrazaba.
Parecía ser que sólo yo sabía que estaba aquí.
No sabía que hacer o que más espera de esta preocupante situación. La preocupación no era para menos, los ruidos extraños afuera no se hicieron esperar: árboles cayendo, risas macabras, cadenas chocando incluso el ensordecedor ruido de una pesada y gran maquina de construcción.
Pensé que sería buena idea cantar al oído algo para Shalom para tranquilizarla un poco, la primera canción que se me ocurrió fue la que le mencione hace poco, Don´t ask me de Alan Parsons Project.
En mi mente se avoco un recuerdo, pensé en como era cuando estábamos Shalom y yo juntos, como fueron las cosas antes del incidente. Recuerdo haber pasado varios momentos similares con ella, momentos donde un lugar que nunca había mostrado indicios de actividad paranormal de pronto se hundía en un tormentoso poltergeist.
 Un día por ejemplo ocurrió lo mismo en la estación de radio.
 Era un día feriado, razón por la cual no estaban todas las personas que habitualmente están sólo las más indispensables. Era un frio y vertiginoso octubre, y como cada año estábamos realizando las cápsulas en las que la audiencia contaba sus historias más escalofriantes en vivo. Comenzaba el programa y Shalom pasó una llamada, era un adolescente, menciono que un día estaba sólo en su casa y para amenizar la tarde se puso a escuchar algo de rock, no quiso mencionar la canción. De repente la voz se le quebró menciono que su radio se distorsiono con mucha estática y que la canción apenas distinguible cambió de letra a una mil veces más oscura, él vivía en un poblado a unos cuantos kilómetros de la ciudad y no se preocupaba por la inseguridad pero menciono que en ese momento esa era su mayor preocupación preocupación que se intensifico aún más cuando vio que había sombras merodeando por las ventanas y se veían nítidamente  por las cortinas. Su perro empezó a ladrar enardecidamente, y sintió un escalofrió por su espalda, sudaba frio. Las sombras se empezaban a mover más y más rápido. La estática en la radio, era cada vez mayor hasta llegar al punto de oír ondas que iban de muy bajas a muy altas frecuencias en muy poco tiempo. Finalmente las sombras que se movían tan rápido parecía que se esfumaban y aparecían de un lugar a otro por ejemplo en un momento estaban en la ventana que da a la calle y de un momento a otro en la ventana que da a la ventana del patio.
Su llamada se corto. A la par el estudio comenzó a tornarse raro durante las dos horas siguientes, las luces iban de muy baja intensidad a muy alta incluso la luz de la cabina estalló. Las consolas y los aparatos se volvieron locos, no se podían controlar oscilaban en sus funciones y cambiaban el volumen, las cosas ( fijas con cinta en anaqueles) comenzaban a caer. No sé como logramos continuar esas dos horas que duraba el programa. Al salir fuimos a las otras cabinas para preguntar si en ellas había pasado algo similar, a lo que los otros conductores mencionaron que no. Esa noche no pude dormir, sólo pasaba de una pesadilla a otra.
Volviendo al presente. Shalom volteo su rostro y me dijo muy tenuemente:” No quiero volver a mi solo apartamento, no después de todo esto, podría quedarme aquí un par de horas más.”
Yo le respondí:” Sí, está bien, puedes quedarte otro rato más.

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